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jueves, 19 de mayo de 2011

Reflexión.

Bueno… esta es mi última reflexión de los bloques… ¡haya voy!
A pesar de ser un bloque muy cortito, creo que es muy práctico para nuestro futuro en el aula porque una de las cosas que más vamos a hacer es contar o leer cuentos. Antes de seguir, ya que ha salido eso se contar o leer cuentos, decir que hay que utilizar las palabras correctas para la acción que vayamos a desarrollar. Si vamos a hacer lectura diremos leer y si vamos a hacer un cuentacuentos o narración con libro, diremos contar. Aunque a lo mejor puede parecer que es algo que no tiene importancia, si la tiene.  ¿A qué no decimos voy a beber agua y vamos a comer? Pues esto es lo mismo, y con los niños más porque somos un modelo para ellos, nos imitan constantemente. Luego no vale decir que “es que fíjate el niño, no utiliza bien las palabras con lo que va a hacer y que gracioso es”, o mucho peor, regañarles. ¡No!
¿Verdad que nadie nos regaña si nos confundimos de palabra? Pues a ellos igual.
De las tres maneras, conocía sólo dos, el cuentacuentos y la lectura. Sabía que se hacía narración con libro pero no pensé que era en sí una manera de transmisión. Bueno digo las conocía pero muy por encima.
En mi futuro utilizaré todas ellas, aunque dependerá del ciclo en el que esté. La lectura va más dirigida al segundo ciclo, pero no quiere decir que les tengamos que hacer preguntas con el objetivo de ver si lo han comprendido. ¡No estamos haciendo un examen! Si ya desde pequeños les transmitimos a los niños que lo que nos importa es el resultado, no sirve, porque además, sea en infantil, primaria, secundaria… importa cómo se vaya desarrollando el alumno a lo largo de todo su aprendizaje, no darle todo el valor a un simple número. Los niños tienen que disfrutar con lo que les contamos, con lo cual sería conveniente descubrir que han sentido. Dudo que esto se lleve a cabo en las aulas y es una pena porque los niños deben expresan lo que sienten y la maestra enseñarles a canalizar esas emociones, para ellos no es algo fácil.
La narración con libro es una estrategia muy divertida si le sacas partido. Se pueden hacer cantidad de cosas, asique pongamos un poquito de nuestra parte para sacar esa sonrisa tan bonita de los niños y esas caras de alucinación. ¡Son geniales!
Los cuentacuentos son muy divertidos siempre y cuando la maestra se implique, porque si no, pueden llegar a ser un tostón. Es importante, como vengo diciendo, hacer que los niños pasan un buen momento, pero también la maestra tiene que disfrutar haciéndolo. Contar un cuento no es, como mucha gente piensa, sencillo. Tampoco es que sea complicadísimo pero sí que hay que llevar a cabo una previa preparación. Asique eso que se suele oír de “ser profesora de infantil es muy fácil, todo el día dibujando y contando cuentos”, en parte sí es así en cuanto a las acciones, pero que sea fácil y que dé la impresión de que sólo se hace eso y nada más, no es así.
Ser maestra de infantil implica muchas cosas, la más importante, la vocación y el respeto hacia los niños. Hay que dejarles libertad de pensamiento y libertad de movimiento.

Os alarmáis viéndole consumir sus primeros años sin hacer nada. ¡Cómo! ¿No es nada ser dichoso? ¿No es nada saltar, jugar, correr todo el día? En su vida estará tan ocupado” Rousseau.

miércoles, 18 de mayo de 2011

Actividad final.

La actividad que realizamos en este bloque consistía en ponernos en grupos de tres y cada uno hacer una de las maneras de transmisión literaria. Yo escogí la lectura porque el libro que elegí tiene un texto muy adecuado, correcto y gracioso para los niños.
El topo que quería saber quien se había hecho aquello en su cabeza.
“Todo empezó cuando, un día, el topo asomó la cabeza por su agujero para ver si ya había salido el sol: aquello era grande y marrón, se parecía a una salchicha…y lo peor de todo: le fue a caer en la cabeza.”…
… ”¿Yo? Ni hablar… ¡Yo eso lo hago así!, contestó el caballo. Y, pof, pof, cinco boñigas grandes y redondas cayeron pesadamente casi rozando al tipo, que se quedó muy impresionado”…
… “¿Has sido tú la que se ha hecho esto en mi cabeza?”, preguntó a la cerda….
…”Por fin sabía el topo quién se había hecho aquello en su cabeza: ¡Hermenegildo, el perro del carnicero”.

Al principio estaba un pelín nerviosa porque no sabía si me iba a salir como pensaba, pero poco a poco cuando fui pasando por varios grupos, me fue saliendo mucho mejor, como yo pensaba. Lo que más me contenta es que mis compañeras me dijeron que la entonación era correcta, lo único que tenía que subir un poquito el volumen de voz. A mí lo que me interesaba hacer bien, era la entonación y el levantar la mirada al leer, porque creo que es muy importante cuando estás haciendo una lectura ya que no hay apoyo visual y hay que mantener la atención de los niños. Además para que pasen un rato agradable y no se aburran mientras que leer.
Fue una actividad muy práctica y muy válida para el futuro.

lunes, 16 de mayo de 2011

Formas de comunicación literaria

Este bloque va destinado a como transmitir la literatura a los niños. Bien sea porque no saben leer todavía o bien por hacerles disfrutar de un agradable momento. Ellos también son transmisores para sus compañeros.
Una buena maestra tiene que saber las maneras que hay de transmitir la literatura. Para ello hay tres formas de transmisión literaria.
1.      CUENTACUENTOS.
Consiste en narrar una historia sin apoyo visual, sin libro. Es la forma más antigua de transmitir literatura. Como vimos en el bloque anterior, la literatura folclórica iba de boca en boca, es decir se narraban, contaban de unos a otros sin ningún libro.
El objetivo principal es que las personas desarrollen la imaginación. Cada uno se lo imagina dependiendo de su referente. Es interesante saber que con esta técnica se fomenta la imaginación en los niños siendo cada uno de ellos libre para poder crear su historia y no pensar que los niños van a aprender mejor si se les enseñan las ilustraciones, a parte que contar un cuento no tiene como objetivo principal una enseñanza, sino el disfrute. Que aprendan algo del cuento después de habérselo leído ya es otra cuestión.
El cuentacuentos tiene diferentes variantes, una de ellas puede ser por ejemplo que los niños escuchen la historia con los ojos cerrados y así poder imaginar libremente. Las variantes dependen del cuento que vayamos a contar y de los niños que nos están escuchando. Por ello es importante conocer a los niños que tendremos en un futuro en el aula.
Es fundamental que introduzcamos el cuentacuentos en el aula porque será mejor contarles cuentos de los cuales no tengan referentes visuales porque como he dicho anteriormente, podrán imaginar mejor. Resaltar que no es obligatorio imaginar, lo hará quien quiera porque si es para disfrutar, no podemos obligar. (Me pregunto si esto lo respetarán en algunas escuelas…)
Hay que distinguir de los cuentacuentos para adultos y para los niños porque tienen diferentes características. El de los adultos, las personas que actúan se aprenden un texto de memoria, es un monólogo teatral que tienen que saber transmitirlo. No hay muletillas y el público no interrumpe a la persona que lo está contando, es decir, no hay casi interactuación con el público.
En el de los niños, se interactúa con el público (los niños). Aquí es normal que te paren y pregunten algo. ¡Son geniales! Ellos no lo hacen por fastidiarte ni cuestionar tu trabajo, sino que son espontáneos y quieren participar en el cuento.
Sin querer se utilizan muletillas porque hay que mantener la atención del niño. Pueden utilizarse expresiones como: “¿vale?, ¿entendéis?”. No solo interactuamos verbalmente, sino que además también visualmente para ver si interesa o no a los niños. Se pueden alargar o acortar trozos del cuento que les gusten o no. Por ello hay que estar atentos de las caras de los niños y esto sólo se consigue prestándoles atención y con el fin de hacerles pasar un rato agradable, si lo hacemos por hacer… mal vamos.
Hay que crearles intriga, emoción… “¿A qué no sabéis qué paso?”. Se puede dar alguna palmada, un golpe… para darles pequeños sustillos, pero no aterrorizarlos. En definitiva, hay que ser expresivos. Por ejemplo podemos exagerar los volúmenes (si es algo pequeño agacharnos, si es grande abrir mucho los brazos…) Esto puede gustar mucho a los niños porque además de engancharse a la historia, ellos utilizan mucho el cuerpo como medida y pueden sentirse identificados con ello.
Si queremos cambiar las voces, como mucho utilizar tres personajes. El hecho de cambiarlas, no quiere decir que favorezca la comprensión del cuento, no es imprescindible. Debemos medir nuestras posibilidades, porque si no sabemos cambiar las voces, mejor no hacerlo. ¡Los niños no son tontos! Y nos van a decir que esa no era la voz que se correspondía con ese personaje.
A veces se utilizan algunas indicaciones que son ornamentales, de adorno (contar un cuento árabe y poner incienso o un pañuelo en la cara). También la profesora se puede disfrazar, los niños saben que es ella pero aun así se meten en la historia. Esto no quiere decir que a ellos les dé igual el disfraz, sino que saben diferenciar y además disfrutar. Como he dicho antes ¡no son tontos!
Se suelen utilizar indicaciones ornamentales para crear un ambiente diferente. Además así se contextualiza un poquito el cuento y se mantiene la atención de los niños, eso sí, siempre y cuando lo hagamos bien, porque si no dará igual el adorno, se aburrirán.
Puede haber en el aula una marioneta que te chiba el cuento, pero si lo que se hace es representar la historia aunque no haya guiñol físico, no es cuentacuentos, es representación.
Para preparar un cuento, lo leemos y adaptamos cuando sea necesario y después lo contamos. Si queremos que salga bien lo correcto sería ensayarlo para no perder el hilo argumental de la historia, pero si es un cuento donde hay fórmula, nudo acumulativo, hay que aprendérselo de memoria para que no se pierdan los niños.
Sobre todo y lo más importante es ser naturales.
2.      NARRACIÓN CON LIBRO.

Es la más usada en el primer ciclo de infantil aunque también se usa en el segundo ciclo. Son textos de autor o álbumes de imágenes. Se enseña el libro y en vez de leerlo se cuenta señalando las ilustraciones para que se fijen en ellas, es decir, hay apoyo visual. Esto no quiere decir que sea malo, sino que es otra forma de transmitir literatura porque además los niños de primer ciclo tienen menos capacidad de comprensión oral, por eso se hace mas en ese ciclo, porque la imagen es una referencia visual que les ayuda mucho a seguir la historia y comprenderla.
Además ayudamos al razonamiento icónico (capacidad del ser humano de identificar, descodificar y comprender los iconos. Estos representan realidades). Cualquier imagen es icónica porque representa la realidad. Hay que tener en cuenta que este razonamiento es complicado para ellos, cuesta saber que la imagen es una representación, no la realidad. Hasta que llega un momento que saben que las imágenes representan la realidad.
Creo que es muy importante, aunque para algunos no lo sea, conocer el desarrollo evolutivo de los niños para saber en qué momento se encuentran en su camino y hacer lo adecuado, no cualquier cosa.
Lo que no desarrolla tanto esta forma de transmisión, es la imaginación. Pero como ya he dicho tampoco pasa nada, además para ello están las otras dos maneras: cuentacuentos y lectura, que explicaré a continuación. Por lo tanto debemos alternar las estrategias. Así los niños verán diferentes formas y podrán transmitirlas a sus compañeros.
Es ideal que los libros sean grandes para que lo puedan ver todos y seguir bien la historia. Todo lo que está en nuestras manos debemos hacerlo, como la ratio de los niños no la establecemos nosotros, si son muchos y no ven las ilustraciones pues o bien tener un libro grande o por ejemplo escanear el cuento y hacer una presentación de diapositivas o imprimirlo en grande. ¡No es tan complicado! Es importante que sepan, en el caso de agrandar el libro, que disponen de él, en el caso de que sea así, en su biblioteca para que lo consulten cuando quieran.
Para preparar la narración con libro, hay que leérselo y… ¡dejarse llevar! Si les preguntas a los niños, pueden enriquecer mucho la historia y sentiré así partícipes.
En esta forma de transmisión también se incluyen los cuentos contados en el regazo para los bebés. Me parece una situación preciosa el transmitir a los bebés la literatura de una manera muy cercana.
3.      LECTURA
No debemos emplearla para primer ciclo porque se pueden aburrir ya que no tienen apoyo visual. Para segundo es mejor porque ya conocen el concepto de leer. Cuando les leemos cuentos, les damos un modelo de lectura que ellos van a tener que aprender en poco tiempo. El modelo de lectura normal es leer literalmente lo que dice el texto, tal cual. No quiere decir que seamos sosos al hacerlo, sino que hay que ser expresivos y darle entonación a la lectura porque si no se aburren los niños al igual que nos aburriríamos los adultos. Tampoco cambiar las voces ni poner diferentes tonos para hacer preguntas, porque a veces se les pregunta como si fuesen seres extraños que no nos entienden. ¿A qué eso no se hace con los adultos?
Los textos interesantes son los de autor, mucho mejor si están bien escritos. Por ejemplo “Adivina cuanto te quiero”. Bien escritos me refiero a que se corresponda con el análisis que hay que hacer para seleccionar un cuento.
Con esta técnica se puede fomentar la paciencia al leer primero y luego enseñar la ilustración. Si son más pequeños y les queremos acostumbrar a la lectura, podemos pegar por detrás de la imagen el texto mientras que les enseñamos la ilustración.
Como se ve, es todo muy sencillo si le ponemos un poquito de nuestra parte.
Es importante usar la palabra adecuada para la actuación. Si decimos leer tenemos que hacer la de lectura y si decimos contar, la segunda (narración con libro) o la primera (cuentacuentos). Esto ocurre mucho cuando se dice que los niños no saben utilizar a veces las palabras adecuadas y resulta que es el maestro/a quien lo está usando incorrectamente. ¡Hay que tener más cuidadito!
Esta muy bien hacer una actividad previa de animación: “Hoy traigo un libro… pero todavía no os lo enseño”. Hay que crearles intriga. Cuando acabamos de contar el cuento, ellos hacen las exclamaciones pertinentes como los adultos. Lo ideal es dejarles hablar después para comentarlo. “¿Os ha gustado?” es importante que las preguntas sean subjetivas, generales. Es igual que cuando vamos al cine, que nos gusta comentar la película. También sobre lo que han sentido. No hacer preguntas que vayan encaminadas a la comprensión porque no estamos haciendo un examen y menos en infantil.
La primera vez que contamos el cuento, es normal que no lo pillen todo (a nosotros nos pasa igual con algunas historias o con películas), te piden que lo cuentes otra vez, pero no por ser pesados, sino para fijarse en los detalles hasta que ya no lo piden más.
Por último, estaría bien que cada niño, el que quiera, hiciese una ficha valorativa con los gomets y ponerlo en la biblioteca para tener una guía de cuales les han gustado más y así que sirva de guía para cada niño a la hora de elegir un libo para llevarse a casa en el caso de que se de esta opción en la escuela.